Wer mit Ungeheuern kämpft, mag zusehn, dass er nicht dabei zum Ungeheuer wird. Und wenn du lange in einen Abgrund blickst, blickt der Abgrund auch in dich hinein.

Freitag, 15. Mai 2020

"Siempre dejai la cagá cuando te vai"

Dienstag, 5. Mai 2020

1994

–¿Así que eso es todo? ¿De un momento a otro cambiar los horarios de sus clases, no dejar verse por el kiosko o cualquier área común, esconderse en su oficina como una... como una cucaracha? ¿Eso es todo? —dijo, la mano hecha un puño bajo su mentón, la otra del mismo modo, pero bajo la mesa.

A su lado, una taza de té en bolsa que la Xime —chica del kiosko— generosamente había endulzado con edulcorante y unas cáscaras de naranja.

Camilo solamente lo miró, botando el humo de su cigarrillo.

—Me da rabia —concluyó, pensando que tal vez había hablado demasiado.

—No es la primera vez que lo hace, cielo —replicó el castaño, las hebras onduladas casi llegándole a los hombros. Emil no lo miraba a él, miraba al lunar en su mejilla que tanto le gustaba observar—. ¿No deberías estar acostumbrado?

—Sé que dije que estaría bien si lo volvía a hacer, si volvía a llamarme y luego desaparecía. Y sin embargo aquí estoy, y estoy seguro de que, por su parte, debe estar haciendo su vida como de costumbre, sin remordimiento alguno por estar jugando conmigo y mis sentimientos.

No me malinterpretes, no estoy enamorado de él. No quiero algo con él, insisto. Pero me sigue dando rabia que juegue conmigo de esta forma —explicó, mientras acercaba la bolsa con tabaco a su lugar y procedía a armar un cigarro con un papelillo amarillento—. ¿Y sabes? Podría ir y tocarle la puerta, podría llamarlo y decirle que es un imbécil. Pero ni se inmutaría. Me haría quedar a mí como el ex novio loco, como quien se toma las cosas muy a pecho. Tiene el poder de dar vuelta todo. Eso es lo que me da rabia.

Armó y encendió el cigarrillo con lentitud, pero con las manos temblorosas.

—¿Y qué vas a hacer ahora? —Camilo tenía la vista en otro lugar. Las personas pasaban por el lado de ambos, a esta hora ya yéndose a sus casas. El cielo estaba bastante oscuro y los guardias estaban en proceso de encender las luces de los pasillos.

—Mandarlo a la mierda en silencio, supongo. Hacer todo lo contrario de lo que quiero hacer. No llamarlo, ni hablarle si nos topamos, no frecuentar ningún sitio que él visite. It's easier said than done —confesó al final, con la mala costumbre que había agarrado de mezclar el inglés con el español—, pero no tengo otra opción. Estoy harto de quedar como el overly-attached ex boyfriend.

—No puedo decirte qué hacer. Tú ya sabes cuál es mi opinión al respecto de esto, lindo. Fue divertido en un principio, pero ahora solamente es triste. Y no se po', hueona... Ya va siendo hora de que cortís el hueveo.

Emil dejó salir un largo y sonoro suspiro de frustración.