say something... anything
Wer mit Ungeheuern kämpft, mag zusehn, dass er nicht dabei zum Ungeheuer wird. Und wenn du lange in einen Abgrund blickst, blickt der Abgrund auch in dich hinein.
Dienstag, 27. Oktober 2020
Freitag, 23. Oktober 2020
Donnerstag, 22. Oktober 2020
Montag, 19. Oktober 2020
No sé cuántos días llevo durmiendo una o dos horas diarias. Logré dormir veinte minutos hace un rato y ya está.
Me siento un poco extraño volviendo a escribir tanto aquí, pero supongo que es mi espacio seguro estando en esta crisis. Me gusta llamarla un bache, pero es mucho más que eso.
Entre medio de todo, tuve un pensamiento que se transformó en una especie de fantasía extraña. Nada del otro mundo, pero se trata de esto: estoy soñando despierto, quizás por el cansancio, a volver a estar echados en la cama y mirarte a los ojos sin apartar la vista. Solamente eso. Mirarte como hace años no hago, como alguna vez pude hacer.
Y lo llamo fantasía porque la imagen se ha repetido en mi cabeza todo el día. La última vez que lo hicimos fue el día que llegaste a mi taller por la tarde y en la noche nos recostamos en mi cama. Debí apreciar más un momento tan íntimo, que no iba a repetirse.
Mientras menos duermo, más repetitivas se hacen las imágenes y los diálogos en mi cabeza. Se podría decir que es el súmmum de la melancolía materializado en las ojeras que traigo.
Pienso en que bajaré a buscar algo y que al volver te encontraré en mi puerta. O que estaré llorando con películas románticas trágicas cómo esta mañana y que tocarás mi puerta para encontrarme con el rostro mojado y mi pijama que me queda grande, rodeado de papel higiénico con lágrimas.
Le llamo fantasía a todo eso porque claramente es ilógico y estúpido.
En fin.
Mirarte a los ojos es probablemente una de las cosas que más me gustaría hacer. ¿Por qué? Anda tú a saber.
Sonntag, 18. Oktober 2020
Estoy cansado. Nunca debería escribir cuando estoy cansado, nada bueno sale de ello.
Pero mientras leía cientos de páginas —a última hora, para corregir las pruebas de mis alumnos— con el estrés quemándome y pesándome en los músculos de los hombros, había un par de pensamientos que no dejaban de avasallarme.
Entre ellos, una última cavilación antes de dormir: si bien alguna vez, sin saber cómo acabaría todo, me prometiste que me amarías para siempre, una vez que dejaste de hacerlo nunca intentaste simular que me amabas, ni siquiera de una forma fraterna. Y en ese sentido, has sido muy consistente. Y supongo que debería agradecerlo. Gracias.
Por otro lado, yo he sido consistente en ser el mismo ser obsesivo que he sido siempre, que no puede aceptar que las cosas se acaban y cambian, florecen y se marchitan, te dan calidez o te matan de frío. Porque la vida es así, las relaciones son así.
Yup. El resto he sido yo, quien, de forma infantil, he seguido dándole a esto como bombo en fiesta y la curiosidad ocasionalmente te ha ganado lo suficiente como para verme la cara una o dos veces al año.
Lo que quiero decir es que no te culpo por nada y que no tienes obligación alguna de leerme, porque sospecho que a veces lo haces quizás de pura culpa. No una culpa real nacida de ti, sino nacida de mí y mis intentos desesperados por agarrar algo de ti cuando lo que queda es solamente aire.
Pero, querido. Eres libre. De mi amor, de mí. Solamente quiero que lo tengas claro. Si tengo que hundirme solo, con mis recuerdos y mi cariño y mis cartas sin leer, así será.
Ser libre de mí, me parece, es algo de los que todos deberían poder gozar. En realidad, uno debiera ser libre de todo lo que no te nace de las vísceras, de todo lo que no se siente tan natural como respirar.
[Y a propósito de libertades, N. no estará en una semana en casa a partir del lunes. No sé qué haré encerrado una semana conmigo mismo y estos sentimientos...]
Freitag, 16. Oktober 2020
Donnerstag, 15. Oktober 2020
Hey God, are you listening? It's me, Siegfried
Ok but can you believe that I have this new friend I met a few months ago - and the first day I told her about you
When I got drunk as fuck the other day she was trying to make me realize you were trying to make me understand you wanted me to let you go already
And now she's trying to make me feel better about your existence again
This sucks.
"The morning you marry your true love, I will have an ex-boyfriend laughing somewhere because I told him that he was crazy to be jealous of you; but it was always you. It was you before I moved in with him and it was you after I left. It is not still you, but sometimes I do wake up with a pit in my stomach that I call by your name.
The morning you marry your true love, I will be on the phone with a man I have never met, wailing like an unruly child until the sound of my sobs drown out anything comforting he could hope to say.
The morning you marry your true love, I will ball my hands into fists and sink like a worm into the bottom of a bottle of fine silver tequila.
The morning you marry your true love, at least three people will say to me: “I thought you’d let this go already.” I will try to explain that leaving you is something I am still trying to process. I will try to explain that letting go comes in waves. I will try to explain that even when we didn’t appreciate each other anymore, you still felt like my other half. Sometimes you still feel like my other half.
The morning you marry your true love, everything will taste like quiet panic. Like being startled by house-sounds in the dark. Like walking up to the wrong person in public. I will keep trying to picture your hand with someone else’s ring on it.
The morning you marry your true love, I will try to muster up some kind of faith. I will hope that you are making the right choices. I really hope that you are making the right choices. I know I can’t weigh in on them anymore."
Dienstag, 13. Oktober 2020
Me pregunto por qué estoy durmiendo tan mal. Y también me pregunto por qué mi primer instinto al despertar a las seis de la mañana entre de una pésima noche de sueño, es revisar si me escribes.
Una esperanza estúpida, claro.
Obviemos los días de quedarse hasta tarde bebiendo y la borrachera de ayer y vomitar en baño y en el lavamanos e intentar lavarse los dientes sin seguir botando la poca agua que tenía en el estómago. Dormir "anclado" porque el mundo se me movió tanto que al día siguiente a las una de la tarde seguía borracho.
Debería estar durmiendo.
Pero ahora solamente pienso, muy reticentemente, casi a las siete de la mañana cuando debería estar durmiendo, en las cosas que me decían cuando estaba lo suficientemente borracho para que todo oscilara pero minutos antes de ir tambaleándome al baño a deshacerme del alcohol que intoxicaba mi sistema.
Recuerdo sólo una cosa o dos. Una, que N. me abrazaba diciéndome que estaba bien, que no era patético lo que yo sentía, que era comprensible... corte negro... porque habíamos pasado tanto juntos, tú y yo contra el mundo... negro... que mis sentimientos estaban bien (de nuevo) y que jamás se reiría de ellos ni me creería humillado.
Dos, sólo un par de frases de W.: si te hizo saber eso de alguna forma, es porque claramente está diciéndote "no me busques a mí", "aquí no es".
Y estuve pensando todo este largo, muy largo, letárgico y resacoso día, en ese "aquí no es".
¿No es ahí? ¿No es contigo donde se supone que pertenezco, porque pertenecería siempre?
Yo sé que no debería referirme a eso, a esa palabra, "siempre", porque hay demasiado que objetar en ella.
Pero incluso después de la borrachera queda en mí un atisbo de esperanza de que todo sea mentira, que ellas no entiendan la situación.
Pero claro que lo hacen. Claro que para ellas es obvio y lo ven desde no tan lejos. Claro que pueden interpretar cosas mejor que yo y entender, como a mí me cuesta tanto (lo siento), que "ahí no es".
Eso es lo que recuerdo y lo que esperaba sacar en limpio. Que probablemente estoy entendiendo todo pésimo (mierda puta acaba de amanecer afuera) y que el mensaje está clarísimo, sólo que yo me niego a ver.
¿Por qué mi primer impulso fue ver si me habías escrito, como todos estos días y noches? Porque saber que soy un desastre que está en el piso y no entiende nada no significa que dejo de sentir todo esto.
No sé si tiene sentido. Son las siete-cero-seis de la mañana y debería tratar (infructuosamente) de seguir durmiendo.
Suspiro.
Montag, 12. Oktober 2020
Samstag, 10. Oktober 2020
In pitch dark
I go walking in your landscape
Trip me as I speak
Doesn't mean it's there
Just 'cause you feel it
Doesn't mean it's there
Singing you to shipwreck
(Don't reach out, don't reach out
Don't reach out, don't reach out)
Steer away from these rocks
We'd be a walking disaster
(Don't reach out, don't reach out
Don't reach out, don't reach out)
Doesn't mean it's there
(Someone on your shoulder
Someone on your shoulder)
Just 'cause you feel it
Doesn't mean it's there
(Someone on your shoulder
Someone on your shoulder)
There there
And lonely, and lonely?
To me, to me?
Waiting to happen
Waiting to happen
Freitag, 9. Oktober 2020
Donnerstag, 8. Oktober 2020
Ahora mismo no dejo de pensar...
—Nunca imaginé así mi adultez. Curándome y drogándome un jueves.
—Yo tampoco me imaginaba así a los 26.
Ahora mismo no dejo de pensar en una sola idea, obsesivamente. Todo lo demás se calló de golpe en mi cabeza, sorprendentemente.
Dime, ¿qué tipos de persona seremos el uno para el otro en el futuro? ¿Cuando te enteres de mi muerte, viajarás a otro país para asistir a mi funeral? ¿Asistirías como un conocido más, como alguien que se desmarcó completamente después de un corto periodo de tiempo... quizás como suelen hacer las personas normales, digamos?
¿O romperías vasos y libros y paredes, te romperías los nudillos de nuevo contra la pared?
¿Vas a recordar mi nombre para entonces?
¿Quizás ni siquiera viajarías?
O quizás te enterarás un mes o un año después de sucedido.
Tal vez nos vamos tan lejos de nuestras raíces que te morirías sin escuchar de ello.
Es como que empiezo a aceptar, tan rápido como el alcohol sigue entrando a mi cuerpo, que si no nos topamos nunca es porque probablemente ninguno pisará de vuelta este suelo y sin el denominador común las probabilidades ya no existen.
Tengo que acostumbrarme a la idea de que cuando muera no será como esa vez en que casi-morí; no será un espectáculo o algo impactante, porque al menos de suicidio dudo que sea. (No sé por qué estoy escribiendo esta acotación, pero la dejaré porque me costó demasiado escribirla) Probablemente nadie pensaría en contactarte para avisarte.
Pero después sigue: ¿por qué deberías saber? O más bien, ¿te interesaría?
Realmente es patético que esté escribiendo en este estado. Aún articulo escribiendo, pero camino bastante chistoso.
En el fondo, creo todavía que te importo y que simplemente no lo quieres demostrar. No es que realmente lo crea, que tenga ganas de creer, no, algo en el fondo de mí lo cree. Entonces una parte de mí se ha dedicado a creer que existe algún tipo de conexión entre nosotros.
Pero mientras más miro lo que escribí más idiota me siento, o medio psicópata, no sé.
Tipo, por favor supera a tu ex.
Creo también que me estoy dando cuenta de que lo que sea que tengo es más serio de lo que supongo, que no la saqué tan barata como creía.
Dime... ¿No es normal pensar todavía en esto, verdad?
Cuéntame. Tú ya lo superaste, porque eres normal, pero por pena a veces me leías (suficiente, ya no), quizás por curiosidad. Y en cambio, lo que yo hago, es de obsesivo, compulsivo, o quizás llanamente de limítrofe.
Jamás jugaría la carta de la persona enferma y edgy. Odiaría ser algo siquiera similar. Pero, ¿sabes? A propósito de los miedos, estoy con un miedo importante a estar realmente enfermo, a llegar a desarrollar en los próximos años un brote sicótico importante o algo por el estilo. No se lo he dicho a nadie, pero estoy aterrado. No quiero que nadie piense que soy débil o hipocondriaco o fatalista... Fin. No quiero que ni mis más cercanos sepan porque no quiero que se hagan ideas de mí.
Y parte de ese miedo es, ahora mismo, en este segundo, pensar que quizás se me ha pasado mucho más que la mano en cuanto a lo que tu existencia respuesta, que de verdad me imaginé cosas, que no debí creer en las palabras de un niñato de 14 años, de 16, ni siquiera de 20, y cómo culparte, J., si eras un niño, éramos unos niños, claro que no sabías lo que decías.
(También se me está pasando la mano con el Gin)
Porque significaría que estoy enfermo de verdad. No siendo solamente un nudo de síntomas físicos, no, tal vez es mucho más que eso.
Así que me drogo y me tomo tres, cuatro, cinco vasos de Gin.
No quiero pensar en nada de esto. Ni siquiera es que no quiera pensar en ti, es que el pensar en ti quizás es parte de mis diagnósticos.
Me da tanto miedo que creas eso.
Me da tanto miedo que ya no me quieras.
Me da tanto miedo que yo te de miedo.
Sí, porque quizás soy de esos psicópatas-obsesivos que dan una vibra peor que creepy.
Porque no puede ser normal seguir pensando en que éramos almas gemelas y todo ese lío de niños cuando tengo 24 años.
Dios.
Dios, Dios, Dios.
...
A ver si logro hablar más con un par de vasos más.
Mittwoch, 7. Oktober 2020
La profesora S. no se da cuenta de cómo me hizo colapsar la investigación. Trabajé tantas horas seguidas, durante tantos días que, hasta donde sé, me descompensé.
A veces me pasa, no es secreto de Estado, algunos lo saben. Cuando estoy muy cansado de noche, oigo voces, antes de dormir. Extremadamente cansado, he escuchado voces de día. El punto es que nunca he sentido que son reales, ni mucho menos que me transmiten mensajes.
Distinto es cuando estoy en el borde de la alerta y el sueño, en la brecha de la realidad y la ficción, y comienzo a tener "fenómenos perceptivos", como los llamaba el Dr. L., forma mucho más amigable que la forma que tiene mi psicóloga nueva, B., de llamarlos: "fenómenos micropsicóticos".
Ayer, en el periodo de una hora, escuché que tocaban la puerta del departamento insistentemente. Que alguien se sentaba en mi cama, a los pies. También, que N. —que no está en Santiago— estaba de pie al lado de la cama, hablándome. Y no era capaz de despertar, por mucho que luchara, por mucho que estaba convencido de que me levantaba de la cama y me iba a la ducha.
Y esta mañana pensé, por un largo momento, que estabas recostado tras de mí, abrazándome, y que estirabas la mano para molestar al gato, que dormía junto a nosotros. Te decía que la dejaras tranquila, por favor. Y reconocía los lunares en tus brazos y sabía perfectamente que eras tú.
Hasta que me di cuenta de que no podía ser y volví a la realidad.
Ya pedí un sobrecupo para que la psiquiatra me atienda el lunes.








