Wer mit Ungeheuern kämpft, mag zusehn, dass er nicht dabei zum Ungeheuer wird. Und wenn du lange in einen Abgrund blickst, blickt der Abgrund auch in dich hinein.

Montag, 28. September 2020

Pictures of you

I've been looking so long at these pictures of you
That I almost believe that they're real 
I've been living so long with my pictures of you
That I almost believe that the pictures 
Are all I can feel

Remembering you standing quiet in the rain 
As I ran to your heart to be near 
And we kissed as the sky fell in
Holding you close 
How I always held close in your fear

Remembering you running soft through the night 
You were bigger and brighter and wider than snow
And screamed at the make-believe 
Screamed at the sky
And you finally found all your courage 
To let it all go

Remembering you fallen into my arms 
Crying for the death of your heart 
You were stone white
So delicate 
Lost in the cold 
You were always so lost in the dark
Remembering you how you used to be 
Slow drowned 
You were angels
So much more than everything 
Hold for the last time then slip away quietly 
Open my eyes 
But I never see anything

If only I'd thought of the right words 
I could have held on to your heart 
If only I'd thought of the right words
I wouldn't be breaking apart 
All my pictures of you

Looking so long at these pictures of you 
But I never hold on to your heart 
Looking so long for the words to be true
But always just breaking apart
My pictures of you

There was nothing in the world
That I ever wanted more 
Than to feel you deep in my heart
There was nothing in the world 
That I ever wanted more
Than to never feel the breaking apart
All my pictures of you

Sonntag, 27. September 2020

You're not a stranger if you're always on my mind

25 & 26 & 27

25

Tres meses más tarde...

Y no sé cómo comenzar a explicar cómo me siento. "Asustado" quizás no es la palabra correcta, pero es la primera que se me viene a la cabeza.

Hablaba con la tía S. y el tío C. sobre cómo yo estaba optimista sobre el año que viene. Supongo que eso es lo correcto a decir cuando estás a la mesa con siete personas (y personitas) que ríen y son felices y tienen la vida bastante resuelta. O al menos seis de ellas. 

En mi caso tengo miedo de lo que vendrá, Dios, tengo miedo hasta de lo que pasará en dos semanas. Tengo miedo de no poderme las cosas: los cursos y las ayudantías que al final sí tomé —pensando en el caso de que lo de Edimburgo se caiga definitivamente—, la forma en que me siento, este cansancio constante, e incluso mi hobby. Sí, hasta eso tengo miedo de no cumplirlo como debería. 

Y por supuesto tengo miedo de no poder irme, es lo que más me aterra en este momento. Siento que necesito hacerlo, el cuerpo y la cabeza me lo piden. Necesito sentirme capaz de algo, sentir que tengo algo, que estoy haciendo algo con mi vida que me gusta y me llena, incluso, que tengo algo que otros no tienen porque yo mismo trabajé para ello y me esforcé y esmeré hasta el agotamiento; necesito sentir que me merezco esto y que, por una vez, se me sea entregado aquello que merezco por esfuerzo.

27

"Agotado" puede no ser la palabra adecuada, pero es la primera que se viene a la cabeza.

Hoy dormí catorce horas seguidas después de haber albergado a G., C. y M. durante la noche del viernes y el día sábado. Cuando eran las cinco de la mañana y yo me hallaba muy, muy drogado, me di cuenta de que tengo algo increíble: mis amigos son una familia interesante y acogedora, incluso si no siempre están ahí pululando, incluso si ahora nos vemos poco. 

No digo que sea suficiente para dejarme calmado, sigo inquieto, tanto que hoy me tuve que tomar tres pastillas de clonazepam debido a lo disociado que estaba... pero sí es algo hermoso para tener y que deja recuerdos preciosos, que se anidan en mi estómago y en mis músculos, en mis huesos. Porque veía a G. y C. conversar mientras nos volábamos con N. y M., y pensaba: son tan lindos y tan puros, tan hermosos, amo cuando interactúan... veía a G. conversarme sobre su mundo, aún cuando a veces se me iba la onda, y era todo tan fantástico y lleno de ideas frescas, con palabras llenas de amor por lo que hace...

Y no sé qué más decir de este fin de semana. Tengo tanto que decir, tanto que transmitir, pero la universidad me tiene muerto en vida; hasta mi tope de aguante y más arriba. Suspiro. 

Y todavía te escribo de la misma forma en que las personas llevan flores a las tumbas. 

Donnerstag, 9. Juli 2020

"Does it ever stop hurting?"

"No, you just make room for it."

Montag, 22. Juni 2020

22.06.2020

Leía lo que escribí hace un par de meses, cuando no imaginaba cómo iban a desenvolverse las cosas, pero tenía razón con un par.

Uno, que Edimburgo iba a caerse, que me habían sucedido demasiadas cosas buenas en el 2019 y que el 2020 tenía que ser un porrazo.

Dos, que no sacaría nada bueno de tu ausencia.

Hace unos días me enteré de que a R. le cancelaron dos cursos el próximo semestre y que, por ende, yo no tendré más que una sola ayudantía (si es que me la da) el 2020-2. Lo cual es, a lo menos, preocupante; porque significa que no tendría cómo autosustentarme el segundo semestre.

Por otro lado, no quiero volver a Publicidad, pero la psiquiatra nueva —hasta me tuvieron que cambiar a mi estimado psiquiatra, porque así ha sido este año mierdero— "no me ve tan mal" como para hacerme un certificado y eximirme así del segundo semestre, mientras arreglo las cosas.

Así que todo se ve cuesta arriba.

Súmale que oscilé y estoy en el episodio depresivo más largo que puedo recordar desde que tuve mi famosa sobredosis en 2018.

No es que vaya a intentarlo de nuevo, Dios sabe que prefiero caer en desgracia que despertar de nuevo en un hospital helado conectado a máquinas congeladas. Pero no poder salir de la cama, arrastrarse por la casa; sentir que estar de pie en la cocina es un esfuerzo tremendo... es una real mierda.

Así que sí, las cosas se ven cuesta arriba. 

Rápidamente —porque N. dice que lo mío es resolver—, dictaminé que debo dedicarme a trabajar en acuarelas y en conseguir ayudantías para el próximo semestre, con el fin de ahorrar algo más de dinero y subsistir. Debo conseguir que la psiquiatra me dé un certificado y salvar por al menos un semestre más.

[Me puse a revisar mi cuenta del banco y perdí el hilo.]

Así que tengo un plan, pero no deja de doler viendo cómo todo se desmoronó una cosa tras otra, como un castillo de naipes. Tengo pena y ese ardor no me deja dormir. Me pesa el pecho pensando en que todo esto está fuera de mi control, pero aún así me siento culpable.

¿Habría sido todo menos doloroso si no hubiera aceptado verte? Probablemente. 

No sé porqué sigo escribiendo las cosas dirigidas a un "tú" que ya no me lee. Al menos perdí la costumbre de navegar la internet buscando atisbos de tu presencia —lo hice hoy como una gran cosa—, pero sigo mirando tu número en mi teléfono sin decidirme a decirte nada. Porque lo hiciste otra vez y me siento realmente, profundamente estúpido por haber caído por Dios-sabe-cuál vez. Dejaste de hablarme de un día para otro, me diste un abrazo para no volver a contactarme más.

Pero, ¿sabes? Nunca había estado tan seguro de que, lo que sea que había ahí, está inevitablemente, irremediablemente perdido. 

Diré las palabras que se dicen, y comeré las cosas que se comen, y soñaré las cosas que se sueñan, y sé muy bien que no estarás. 

Y debería borrar tu número, porque este no me lo sé. Pero no sé porqué no consigo hacerlo. Me digo que es por los cuadernos que necesito recuperar de tu casa, por si llegara a salir lo de Edimburgo, pero no sé si es suficiente como para sufrir escribiendo mensajes que no te mando, viendo tu foto de perfil como estúpido. Ahora pienso que, de necesitar los cuadernos, podría escribirte una carta o algo así. Eso me da sólo más razones para borrar el número. Pero no sé si esto último realmente solucionaría algo. 

A estas alturas creo que la razón que tuviste para juntarte conmigo no fue pedirme disculpas, sino llevarme la contraria porque dije que no te vería nunca más.

Con todo esto de la pandemia —es loquísimo estar viviendo esto, cada día más loco—, pienso que definitivamente no nos volveremos a ver, sobre todo ahora que conseguiste probar que estaba equivocado una vez.

Así como van las cosas, es probable que uno de los dos se enferme. No creo morir de esto, es más probable que me muera de un Hyundai Accent por no mirar a ambos lados antes de cruzar la calle, como hago a veces sin querer. El punto es que es más probable que nos enfermemos antes de que volvamos a toparnos.

Me dijiste que no aparecerías un día en mi puerta diciendo que escapáramos, que ya no tenías esa mentalidad que solías tener de más joven. Y te creo. Y en una parte lógica de mí, te lo agradezco. Otra parte se muere por dentro y quiere patalear de rabia.

Pero supongo que, después de todo lo dicho y hecho, obtuve lo que quería. Hablé contigo algunas noches, incluso si estaban llenas de silencios. Estuve sentado a tu lado, incluso si no había motivos de por medio. Despedí a la mascota que alguna vez fue nuestra hija, aún cuando actuaste hasta cierto punto como si no me lo mereciera ese día. Y te di un abrazo, medio sabiendo que no iba a hacerlo nunca más.

Siempre me quedó ese gusto de que uno nunca sabe cuándo el último beso, el último abrazo, será justamente el último. Yo sabía, aunque no quería aceptarlo, que ese era el último. 

Te abracé fuerte y supe que todo estaba perdido.

Todo está perdido, realmente. Y no me queda nada más que botar todo a la basura y nunca más tratar de reconstruir nada. Sólo queda construir de cero, con material nuevo y las manos desnudas, por mucho que cueste. Porque sigo peleándole a la vida, y seguiré haciéndolo... una vez que logre salir de la cama.

Nada está perdido si se tiene el valor de proclamar que todo está perdido y hay que empezar de nuevo.

Nada está perdido si se tiene el valor de proclamar que todo está perdido y hay que empezar de nuevo.

Mittwoch, 10. Juni 2020

10/June

If you read this...

I'm dying to call you.