Wer mit Ungeheuern kämpft, mag zusehn, dass er nicht dabei zum Ungeheuer wird. Und wenn du lange in einen Abgrund blickst, blickt der Abgrund auch in dich hinein.

Dienstag, 17. April 2018

-Y había mucho de ustedes en tus pinturas, ¿no?
-¿Huh?
-Ustedes... En muchos de tus cuadros, cuando los miraba decía, "ah, son ellos".
-O sea... No es la primera vez que me lo dicen. ¿En serio?
-Sí. Hay una en particular en que uno de ellos se parecía mucho a ti. Y en otra, también, uno de ellos se parecía mucho a él. Yo pensaba que era a propósito.
-No, o sea... Si eso está, no fue intencional. Me lo habían dicho antes, pero... No sé. Todas las obras siempre son autobiográficas de algún modo. Pero quizás fue más inconsciente, si es que...
-Sí... Es que se notaba que había mucho de ustedes en tu obra. 

Ouch.

Mittwoch, 11. April 2018

today my professor told me
every cell in our entire body
is destroyed and replaced
every seven years.

how comforting it is to know
one day i will have a body
you will have never touched.

Samstag, 31. März 2018

The man I love has a wife. And then he chooses her over me. And that wife takes my dog. OK, I gave it to her, but I didn't mean to, I meant to give it to him. But that does not change the fact that she's got my McDreamy and my McDog, she's got my McLife. 

And what have I got? Do you know I can't remember the last time we kissed? You never think the last time is the last time. You think there'll be more. You think you have forever, but you don't. Plus my conditioner stopped working and I think I have brittle bones. 

I just... I just need something to happen. A sign that things are gonna change. I need a reason to go on. I need some hope.

Dienstag, 13. Juni 2017

Zwischenspiel 01

Y por debajo de las cosas, de la neblina, de mi mente, un pensamiento asoma: Te extraño. Como si una parte hiciera falta aquí, como palabras manoseadas y confusas en las que no quiero pensar. Te extraño. A pesar de que fui yo el que te dijo que era mejor no vernos demasiado dentro de la universidad porque podría ser sospechoso. Y el pensamiento se eleva como inflándose con aire caliente, llenándome los pulmones de flores o de peces. Te extraño y quiero verte deambular por el campus, tomando una taza de té en el patio, fumando tus cigarros de empaque rojo, rojo como los nudillos de tus manos y las huellas de mis dedos en tu espalda. Porque no te veré, y aún así espero, observando todo desde los balcones del segundo piso, deseando que aparezcas distraído por un pasillo. Porque no te tocaré, y no sentiré tus caricias en mi pelo mientras besas mi frente, atrayéndome hacia ti y haciéndome sentir en casa. Porque siento que te necesito, que necesito soltar toda esta presión y no sé cómo. Y me arrepiento tanto de rechazar verme contigo sólo por mi miedo a perder(te). Es dulce, empalagoso, y sin embargo, no hay otra forma de describirlo. Te extraño, vuelve, ven a buscarme y arrebátame de mis miedos, llévame a tu casa, a tu cama, al lugar donde pertenezco. Pronto...

Sonntag, 28. August 2016

Dienstag (N.10)

No te atrevas a moverte ni a hacer ningún ruido.

Después de eso, sólo alcancé a reaccionar cuando una mano me agarró por el brazo, atrayéndome a un pecho ya muy conocido a estas alturas y empujándome contra los casilleros. Ahí supe que había metido el pie hasta el fondo y probablemente el cuerpo entero, también.
Si hay algo bueno de ser inadaptado social es que al ver una amenaza en otra persona, inmediatamente dejas de ser tú y pasas a ser una máscara o un caparazón que vela lisa y llanamente por salir de la situación vivo y en la menor humillación posible. Y comprendiendo que la universidad albergaba alumnos hasta incluso altas hora de la madrugada en mitad del semestre, cuando Nate soltó un irónico "¿Así que confundido?" en el que su voz sonó más grave y filosa que de costumbre, solamente atiné a mantener mi cara más impasible. 

"Nate, no voy a hablar contigo aquí", solté intentando ser la voz de la razón en la situación más descabellada que podía estar pasando entre un alumno y su profesor, un día martes cualquiera, ya de noche. 

"A mi oficina. Camina."

Freitag, 29. Juli 2016

Dienstag (N.9)

Miré mi reloj sintiendo el corazón en la garganta y en los oídos. Intentaba controlar mi respiración agitada después de la carrera, pasándome una mano por el pelo y poniendo la otra en mi pecho en un vago intento de calmarme. 

14:12.


Montag (N.8)


-Montag-
Mirar el ensayo a medio escribir encima de la mesa. Suspirar. Mirar el ensayo con odio. Suspirar. Repetir. 

Concentrarse en escribir es tremendamente difícil por estos días. El último mes de clases nunca me trata bien. Incluso cuando ahora tengo más tiempo libre que otros semestres, taller me roba el alma.

O tal vez no era tanto taller como el estar pensando tantas cosas y ni siquiera saber por dónde partir, por dónde ordenarlas. El resultado era el mismo, de todas maneras. Pero ahí estaba yo, en la última mesa de la biblioteca, protegido por la espalda por un estante repleto de libros de filosofía e enciclopedias, con los pies sobre la silla y comiendo lentamente galletas de animalitos, con suficiente frío para andar con polerón pero no el necesario para ponerme parka. Típico de mí, supongo. Y veía a los profesores pasar por el otro lado de las ventanas con persianas, tratando de que mi corazón no saltara al pensar en que uno en particular pudiera pasar por ahí. Señor.
Escaparse de una clase para poder terminar un paper para otra clase, terminar escribiendo sobre tu vida en la biblioteca. Quiero convencerme de que es típico de día lunes. ¿Quién quiere escribir papers un lunes a las cinco de la tarde, con apenas 16ºC? Y por supuesto obviemos que mientras esa temperatura es normal para el común de la gente, mi cuerpo no es capaz de metabolizar lo suficiente como para no morir de frío a esta temperatura. Razón para las galletas.

Suspirar de nuevo y sentir que las cosas se fueron de las manos. Se fueron de las manos, Siegfried, terriblemente. Y aún así sentir un calor en el estómago y en las mejillas, terrible y dulce. En la mesa exactamente opuesta a la mía del otro lado de la sala, un cabro rubio me mira alternadamente mientras, también, escribe. Las cosas se fueron de las manos. Y la culpa me carcome, porque ese cabello rubio me recuerda a Max y las cosas que no sé cómo decir ni arreglar ahora.
Me agarré el cabello con las manos por un segundo y tapé mis ojos con las palmas. Dios me libre.