Wer mit Ungeheuern kämpft, mag zusehn, dass er nicht dabei zum Ungeheuer wird. Und wenn du lange in einen Abgrund blickst, blickt der Abgrund auch in dich hinein.

Donnerstag, 31. März 2016

31.März

Me arrepiento muchísimo de no tener mi computador a mano - me frustra no preveer cuando voy a necesitarlo. Suspiro, es una de tantas frustraciones de este día en particular. Siento que quiero escribir, pero por primera vez me cuesta.
Todo lo que puedo (o quiero) pensar ahora es que hoy vi a un chico precioso y tuve que esforzarme para despegar mi mirada da él. Era demasiado, malditamente rubio y de piel muy blanca, llevaba el pelo en un tomate, bajo la nuca tenía la piel roja por el sol y en su tez se formaban contrastes de rojo y verde agua. Su polera tenía un logo de café marley e incluso la mano que se sostenía del pasamanos del metro era preciosa, perfecta en curva y contracurva, demasiado delicada.
Me quedé completamente pegado viéndolo desde mi posición, justo detrás de él -claro, él nunca imaginaría que fue el peor lugar para ponerse-. Tenía cabellos tan, tan blancos y rubios que me trastornaba ver el contraste y brillo de ellos contra su piel. 
Es una mierda, esto. Ser obsesivo compulsivo. Obsesionarte con los más pequeños detalles. Rehusarte a salir de la habitación o a llegar a casa sin escribir algo -como ahora-. Que te guste tanto la belleza ajena que te frustre -porque por un momento me frustró no proyectarme ante mí mismo con una perfección tal como la de él-. Conocí a un chico hoy -me dijo que estudiaba historia, claramente, le mentí como si yo aún estudiara Arte- y al ver algunos de mis dibujos, tristes bocetos, el podía-haber-sido, mencionó que mi trabajo era fantástico y que "la maldición de los artistas es la búsqueda de perfección". Y en efecto, lo es. Pensé inmediatamente en Cézanne y mi corazón se encogió en mi pecho. Fuimos amigos por una hora y luego nos separamos nuevamente.

No tengo ganas de cumplir hoy. Debería estar haciendo muchas cosas, pero primero necesito que mi compulsividad gane porque la he estado controlando demasiado (o tal vez no tanto, porque aunque me lavé las manos 4 veces en lugar de 5, sigo sujetando los pasamanos con un pañuelo y lavándome las manos con alcohol cada vez que toco algo que no es mío), y si eso significa llegar media hora tarde a mis obligaciones, supongo que no es terrible.

Hoy todas las cosas parecieron estar defazadas. El lugar donde siempre me siento estaba ocupado, tuve que tomar otras rutas al mismo lugar, no pude alimentarme -simplemente no pude, lo cual es estúpido pensando que el estómago que antes no comía cuando se angustiaba está hecho cenizas dentro de mí-. No traje mi computador y en su lugar escribo en mi iPad (donde odio escribir, definitivamente). Y la peor parte ni siquiera quiero describirla, porque tiene que ver con caer en el mismo error de siempre.

Debería volver a cambiar la dirección del blog (No puedo creer que esto sea necesario, estoy 90% seguro de que terminaré volviendo a mi departamento), pero no tengo energía para hacer nada. Quiero dormir, pero lo único que puedo hacer es seguir trabajando. Quiero volver a la vida simple y solitaria. Quiero volver a poder pensar en quien sea, libremente. Y supongo que a este ritmo no pasará mucho tiempo antes de que me encierre en mi departamento otra vez y que mi única visita sean modelos, modelos preciosos como el chico del metro. No necesito otras cosas. Necesito estar solo...