Wer mit Ungeheuern kämpft, mag zusehn, dass er nicht dabei zum Ungeheuer wird. Und wenn du lange in einen Abgrund blickst, blickt der Abgrund auch in dich hinein.

Donnerstag, 8. Oktober 2020

 Ahora mismo no dejo de pensar...

—Nunca imaginé así mi adultez. Curándome y drogándome un jueves.

—Yo tampoco me imaginaba así a los 26. 

Ahora mismo no dejo de pensar en una sola idea, obsesivamente. Todo lo demás se calló de golpe en mi cabeza, sorprendentemente.

Dime, ¿qué tipos de persona seremos el uno para el otro en el futuro? ¿Cuando te enteres de mi muerte, viajarás  a otro país para asistir a mi funeral? ¿Asistirías como un conocido más, como alguien que se desmarcó completamente después de un corto periodo de tiempo... quizás como suelen hacer las personas normales, digamos? 

¿O romperías vasos y libros y paredes, te romperías los nudillos de nuevo contra la pared?

¿Vas a recordar mi nombre para entonces?

¿Quizás ni siquiera viajarías? 

O quizás te enterarás un mes o un año después de sucedido.

Tal vez nos vamos tan lejos de nuestras raíces que te morirías sin escuchar de ello. 

Es como que empiezo a aceptar, tan rápido como el alcohol sigue entrando a mi cuerpo, que si no nos topamos nunca es porque probablemente ninguno pisará de vuelta este suelo y sin el denominador común las probabilidades ya no existen. 

Tengo que acostumbrarme a la idea de que cuando muera no será como esa vez en que casi-morí; no será un espectáculo o algo impactante, porque al menos de suicidio dudo que sea. (No sé por qué estoy escribiendo esta acotación, pero la dejaré porque me costó demasiado escribirla) Probablemente nadie pensaría en contactarte para avisarte.

Pero después sigue: ¿por qué deberías saber? O más bien, ¿te interesaría?

Realmente es patético que esté escribiendo en este estado. Aún articulo escribiendo, pero camino bastante chistoso.

En el fondo, creo todavía que te importo y que simplemente no lo quieres demostrar. No es que realmente lo crea, que tenga ganas de creer, no, algo en el fondo de mí lo cree. Entonces una parte de mí se ha dedicado a creer que existe algún tipo de conexión entre nosotros.

Pero mientras más miro lo que escribí más idiota me siento, o medio psicópata, no sé. 

Tipo, por favor supera a tu ex. 

Creo también que me estoy dando cuenta de que lo que sea que tengo es más serio de lo que supongo, que no la saqué tan barata como creía. 

Dime... ¿No es normal pensar todavía en esto, verdad? 

Cuéntame. Tú ya lo superaste, porque eres normal, pero por pena a veces me leías (suficiente, ya no), quizás por curiosidad. Y en cambio, lo que yo hago, es de obsesivo, compulsivo, o quizás llanamente de limítrofe.

Jamás jugaría la carta de la persona enferma y edgy. Odiaría ser algo siquiera similar. Pero, ¿sabes? A propósito de los miedos, estoy con un miedo importante a estar realmente enfermo, a llegar a desarrollar en los próximos años un brote sicótico importante o algo por el estilo. No se lo he dicho a nadie, pero estoy aterrado. No quiero que nadie piense que soy débil o hipocondriaco o fatalista... Fin. No quiero que ni mis más cercanos sepan porque no quiero que se hagan ideas de mí.  

Y parte de ese miedo es, ahora mismo, en este segundo, pensar que quizás se me ha pasado mucho más que la mano en cuanto a lo que tu existencia respuesta, que de verdad me imaginé cosas, que no debí creer en las palabras de un niñato de 14 años, de 16, ni siquiera de 20, y cómo culparte, J., si eras un niño, éramos unos niños, claro que no sabías lo que decías. 

(También se me está pasando la mano con el Gin) 

Porque significaría que estoy enfermo de verdad. No siendo solamente un nudo de síntomas físicos, no, tal vez es mucho más que eso. 

Así que me drogo y me tomo tres, cuatro, cinco vasos de Gin.

No quiero pensar en nada de esto. Ni siquiera es que no quiera pensar en ti, es que el pensar en ti quizás es parte de mis diagnósticos.

Me da tanto miedo que creas eso. 

Me da tanto miedo que ya no me quieras.

Me da tanto miedo que yo te de miedo. 

Sí, porque quizás soy de esos psicópatas-obsesivos que dan una vibra peor que creepy. 

Porque no puede ser normal seguir pensando en que éramos almas gemelas y todo ese lío de niños cuando tengo 24 años. 

Dios.

Dios, Dios, Dios. 

...

A ver si logro hablar más con un par de vasos más.